Con la inauguración la noche de este martes (debido a la diferencia horaria) de los Juegos Paralímpicos, Tokio se convirtió en la primera ciudad en acoger dos ediciones de esas competencias multideportivas, tras haber sido la sede también de los Juegos de 1964.

Esta nueva edición de los Paralímpicos, atrasada un año igual que los Olímpicos que se realizaron semanas atrás en Tokio, debido a la pandemia de la Covid-10, ha salido adelante organizados en un formato burbuja que conlleva la limitación de movimientos para todos sus participantes y una constante vigilancia de su salud.

Una de las notas destacadas de la ceremonia inaugural fue el desfile, en solitario, de la bandera tricolor de Afganistán en homenaje a la ausencia de los dos atletas paralímpicos que no pudieron volar a Japón a raíz de la toma de poder por los talibanes, tras la salida desorganizada de Estados Unidos y sus aliados de ese país.

En los discursos inaugurales hubo agradecimiento al pueblo y Gobierno japonés por mantener, incluso en la difícil situación sanitaria la celebración de estos juegos, los cuales representan un desafío para los atletas participantes también, debido a las condiciones de salud preexistentes en algunos casos.
La ceremonia tuvo como dramaturgia la de un aeropuerto, en el cual iban aterrizando las distintas delegaciones de atletas paralímpicos, bajo los lemas «Todos tenemos alas» y «Es tiempo de volar».