Al exvicepresidente de la FIFA y Concacaf, el trinitense Jack Warner, le fue negada este jueves la posibilidad de ser extraditado a Estados Unidos para enfrentar doce presuntos cargos por corrupción.

Tras la decisión y en una manera desafiante, Warner aseguró que continuará peleando por su extradición para responder a las acusaciones por corrupción, pese a que el Consejo Privado en Londres determinó que los procedimientos de extradición en Trinidad y Tobago «no son ilegales».

«Continuaré confiando en mi equipo, liderado por el consejero sénior Fyard Hosein, a quien he instruido en insistir en las restantes tres etapas de este proceso judicial», dijo Warner en su página de Facebook tras la decisión judicial.

«He vivido en este país por casi ocho años, y estoy confiado que continuaré recibiendo amor, afecto y respeto de la gente que me lo ha brindado. Estoy confiado en que prevalecerá al final», aseguró.

Warner, de 79 años, había retado los procedimientos de extradición, tras un pedido de Estados Unidos el 24 de julio de 2015, luego de que este fuera acusado de fraude electrónico, lavado de dinero y crimen organizado.

Según la Fiscalía federal, Warner utilizó sus influencias oficiales deportivas para lucrarse de manera personal.

Warner también está acusado de recibir 5 millones de dólares en sobornos para votar por Rusia para organizar el Mundial de 2018.

El líder deportivo fue uno de 14 acusados en conexión con un esquema de 24 años que los fiscales alegaron que estos diseñaron para «enriquecerse a través de actos corruptos del fútbol internacional».

Tras ser acusado, la FIFA expulsó a Warner de toda actividad futbolística de por vida.

Warner aseguró además que no ostenta una cuenta de banco en Estados Unidos ni propiedad en dicho país.

«Yo no he tramitado ningún negocio allá», afirmó.

«Es incomprensible cómo un fiscal de Nueva York quiso culparme por solo por haber recibido dinero a través del sistema bancario estadounidense», alegó.