Madrid, 2 jun (EFE).- El alemán Toni Kroos fue el gran protagonista de la fiesta de la decimoquinta en la fuente de Cibeles, recibiendo toda la admiración de una afición que le pidió que no se marche, manteado por sus compañeros antes de que el capitán Nacho Fernández colocase a la diosa por segunda vez la bufanda y bandera del Real Madrid.

La celebración de la decimoquinta quedará para la historia por ser una de las que más afición congregó en Cibeles. Miles de personas abarrotaron las calles que desembocan en la fuente donde históricamente el Real Madrid celebra sus títulos.

Camisetas blancas que llegaban hasta la Puerta de Alcalá y subían La Castellana para escoltar el autobús descapotado con el que se dirigieron los campeones de Europa al Santiago Bernabéu para poner el broche a un domingo de celebraciones.

Decorado el autobús con la leyenda «Champion5», con la n convirtiéndose en un 1 para dar forma al 15 en referencia al número de Copa de Europa que el Real Madrid conquistó en Wembley.

En la vuelta por las calles céntricas de Madrid tras cerrar los actos institucionales en el Ayuntamiento, los jugadores del Real Madrid y el cuerpo técnico encabezado por Carlo Ancelotti, se quitaron el traje y se enfundaron camisetas del Real Madrid con el dorsal 15 y el nombre ‘Champions’.

Los cánticos, los bailes y las bromas se sucedieron, repitiendo imágenes que ya son icónicas de las celebraciones madridistas. La tercera ocasión que Carlo Ancelotti, que bailó con la gorra colocada para atrás y gafas de sol con sus jugadores, realizase la foto fumando un puro y posando con Éder Militao, David Alaba, Vinícius, Rodrygo y Eduardo Camavinga. Los mismos jugadores con los que dio rienda suelta a sus bailes.

Atardecía en el cielo de Madrid cuando el autobús de los campeones llegó a Cibeles. Lo hizo con una figura de Toni Kroos en cartón que todos levantaban en el trayecto y el alemán se convirtió en el gran protagonista tras jugar su último partido con el Real Madrid.

Las versiones animadas de los himnos del Real Madrid recibieron a los jugadores que subieron las escaleras a la fuente con el capitán Nacho en cabeza y la ‘orejona’ en sus manos. Cuando la cogió Kroos, con gafas de sol, y la dedicó a todo el madridismo, escuchó al unísono el cántico «Toni, quédate». Acabó convirtiéndose en el «Yo te quiero Toni Kroos que retumbó durante muchos minutos el día de su último encuentro en el Santiago Bernabéu.

Disfrutó de su último día de celebración como futbolista del Real Madrid Kroos, que incluso se llevó la mano a la oreja para escuchar la petición de que se quedara. «Se queda, se queda», gritó Lucas Vázquez en un deseo imposible.

«Muchas gracias por toda la ayuda y por todo el cariño. Estos diez años han sido inolvidables para mí. Por vosotros y por mi equipo, no son solo jugadores increíbles, son personas muy top. Tengo una casa y es aquí», le dijo a la afición madridista Kroos antes de ser manteado por sus compañeros en plena pasarela.

«Muchas gracias por el recibimiento. Ha sido una temporada espectacular, para soñar, ver las caras de felicidad es lo mejor que nos puede pasar como futbolistas. Este Real Madrid es increíble. Consigue cosas increíbles. No nos cansamos de ganar», dijo el capitán antes de dar el micrófono a Dani Carvajal.

El gran protagonista y nombrado mejor jugador de la cita de Wembley, resaltó el camino al éxito. «Nos ha costado mucho ganar la decimoquinta. Ayer fue un partido muy difícil. Espero que hayáis podido disfrutar», afirmó antes de cantar junto a la afición.

Entre cánticos, bailes y bromas, la petición del Balón de Oro para Vinícius, llegó el gesto de Kroos con Fede Valverde cediéndole el dorsal 8. «La temporada que viene de momento mi número 8 está libre. ¿Tenéis una idea de quien lo va a llevar? Yo sí. Para mí es un placer dar mi número a este chico llamado Fede Valverde», gritó Kroos.

Otro gesto lo protagonizó Ancelotti cuando dio paso al que menos esperaban. «He fumado el puro, he cantado, he bailado con Eduardo (Camavinga), ahora quiero una cosa, les presento un chico muy interesante…. Arda, es muy tímido», dijo dando paso a Güler y reciordando que «noventa minutos en el Bernabéu son molto longo».

Llegó el momento final, el más especial, cuando el capitán Nacho subió los quince escalones hasta ser ascendido a la altura de la diosa Cibeles, a la que colocó una bandera del Real Madrid con banderas de España en sus laterales, y una bufanda antes de levantar al cielo de la capital el trofeo de campeón de la ‘Champions’.

Se sumó posteriormente Luka Modric para levantar juntos la ‘orejona’, darse una abrazo emocionado ambos, y recibir a Kroos y Carvajal en la foto de cuatro capitanes juntos de una plantilla que ha ganado Liga, ‘Champions’ y Supercopa de España en una temporada repleta de lesiones.

Los jugadores cumplieron su promesa de volver con la decimoquinta realizada en la fiesta por LaLiga y se marcharon en un trenecito bailando al ritmo de Camavinga, con todo el madridismo disfrutando el momento por la pantalla gigante situada junto al escenario, con el orgullo de ser «reyes de Europa».

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