Wembley se convierte este sábado 1 de junio en el telón de fondo para una nueva hazaña de los blancos del Real Madrid, que han convertido la “orejona” en una posesión, conquistando cinco de los últimos 10 torneos que se han disputado. Borussia Dortmund, que salvó un año para el olvido en la Bundesliga sorprendiendo a PSG en la semifinal, tratará de hacer lo que los grandes de Europa no han logrado: parar al Real Madrid.

El partido se disputará a la 1.00 pm, hora hondureña.

Es una final sin el amuleto que había salvado los últimos títulos: Karim Benzema, que firmó remontadas imposibles para levantar la copa hace dos años en París, y esta temporada se marchó a la Saudi Pro League. Pero los argumentos para seguir aspirando sobran, comenzando por un Jude Bellingham que ha tomado la batuta del mediocampo de memoria, como si siempre hubiera dirigido esta orquesta ganadora.

No en balde una antigua leyenda del Real Madrid, el francés Claude Makelele, aprovechó la presentación del trofeo en Wembley para postularlo al Balón de Oro como premio natural a un eventual triunfo en la Champions.

La final será para el británico una nueva prueba de fuego, luego de las que ya ha superado sin problemas en la Liga: consagrarse en el templo del fútbol de su país, Wembley, y completar con saldo positivo el reencuentro con su antiguo equipo, el Borussia, el que lo propuso para los primeros planos del fútbol mundial.

El técnico sabe que es la oportunidad de salvar la temporada, luego del quinto lugar en la Bundesliga. “Queda un partido, y es el más importante”, proclama Terzic, un hombre que tiene el corazón empeñado en este partido.

El Real Madrid, el equipo que domina el palmarés de la Liga de Campeones con sus catorce títulos, se presenta en la final del sábado en Londres (19h00 GMT) como gran favorito ante un Borussia Dortmund con el que pocos contaban al inicio del curso.

Sobre el papel, todo parece decantarse del lado del reciente campeón español en este enfrentamiento ante el quinto clasificado de la liga alemana que acaba de terminar, pero el equipo amarillo se ganó su plaza para Wembley sorprendiendo al París Saint-Germain de Kylian Mbappé en semifinales.

– Un especialista en finales –

Si algo se le dan bien al Real Madrid son las grandes noches europeas y, sobre todo, las finales.

La última que perdió en el máximo torneo europeo fue en 1981, contra el Liverpool en París. La siguiente a la que llegó fue en 1998, cuando ganó la ansiada ‘Séptima’ que se había hecho esperar más de tres décadas, y en las siete siguientes (2000, 2002, 2014, 2016, 2017, 2018, 2022) también terminó levantando el trofeo.

Pero a pesar del peso de la historia, el Real Madrid rechaza la presión de tener que sentirse favorito.

«Una final es una final, el partido más importante y el más peligroso a la vez. Hay que disfrutarlo, pero también tenemos la preocupación de que algo puede salir mal», admitió este viernes el técnico Carlo Ancelotti, que ganó el torneo dos veces como jugador y cuatro como entrenador.

– Once años después –

Para el Borussia Dortmund, estar en la final de la Champions es algo mucho más extraordinario, ya que será la tercera vez que la dispute en su historia.

Ganó la primera, en 1997 frente a la Juventus, pero perdió la segunda y por ahora última que jugó, la de 2013 ante el Bayern de Múnich en un partido que se disputó precisamente en Wembley, el escenario al que ahora regresa con el objetivo de sacarse aquella espina.

«Las finales no se juegan, las finales se ganan», señaló el entrenador Edin Terzic, que a sus 41 años dirige al club del que fue hincha desde niño. «Es el momento ahora de ser valientes. No hemos venido aquí a ver cómo el Real Madrid levanta otro trofeo», señaló.

La clasificación del Dortmund a la final de Champions tiene como paradoja que se consiguió después de la salida del club de superestrellas como Erling Haaland o Jude Bellingham, ese último en las filas ahora precisamente del Real Madrid.

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