Una conexión perfecta en el último suspiro. Un mensaje concreto de su poder. Vinicius Endrick en el centro de la escena para cerrar el espectáculo. No es un detalle que se haya dado en la antesala de la Copa América, porque Brasil sabe que necesita dar señales concretas en la cita en los Estados Unidos. Por eso, la victoria por 3-2 en el cierre del encuentro sobre México, en el amistoso internacional disputado en Kyle Field, en College Station, Texas, se trata de un aviso definitivo de lo que pretende el equipo de Dorival Júnior.

Apenas comenzó el encuentro, con 5 minutos en el reloj de juego, Brasil daba el primer golpe con Andreas Pereira. Dominó toda la primer parte y no le dio opciones a México, que pareció demasiado confundido después de la goleada que sufrió ante Uruguay (4-0) un par de días atrás. Incluso, en el arranque del segundo tiempo, con un gol Gabriel Martinelli tras un gran desborde de Yan Couto, estiraba la ventaja y la Canarinha se enseñaba tan superior que nada podía parecía posible para México.

Sin embargo, el equipo de Jaime Lozano ofreció resistencia, no se entregó y pudo torcer el rumbo del juego en un puñado de minutos. Primero volvió al partido con la conquista de Julián Quiñones y, en el tercer minuto de tiempo agregado, alcanzó la igualdad con el gol de Guillermo Martínez que tenía sabor a victoria después de un comienzo de partido muy desfavorable.

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