Redacción deportes, 5 jun (EFE).- La primera aparición de Kylian Mbappé tras el anuncio de que jugará a partir del próximo curso en el Real Madrid marcó el amistoso de Francia ante Luxemburgo, que terminó con victoria local por 3-0 con una pequeña exhibición de la estrella gala.

Mbappé marcó un tanto y dio dos asistencias para firmar una actuación con la que demostró haber recuperado el hambre que dijo haber perdido esta temporada en la víspera del choque.

El Mbappé más eléctrico apareció por el estadio Saint-Symphorien de Metz. En el costado izquierdo de Francia, justo en el mismo lugar que ocupa Vinícius en el Real Madrid, no escatimó en esfuerzos para gustar al planeta fútbol. Fue un constante incordio para Jans y Mahmutovic, desbordados constantemente por la flamante adquisición de la entidad presidida por Florentino Pérez.

Francia se encomendó a su estrella y a las apariciones de Griezmann, también muy fino y muy conectado con Mbappé. El jugador del Atlético de Madrid ofreció una clase magistral de manejo de los tiempos, últimos pases y llegadas al área de Luxemburgo que apunto estuvieron de terminar en gol.

Los hombres de Didier Deschamps, claros favoritos para ganar la Eurocopa, pisaron el acelerador con Mbappé y Griezmann muy bien secundados por el resto del once inicial, en el que dos años después apareció N’Golo Kanté. El mediocentro del Al-Ittihad de Arabia Saudí no jugaba con Francia desde junio de 2022, cuando se enfrentó a Dinamarca en la Liga de Naciones.

Desde entonces, entre las lesiones, su bajada de rendimiento y su marcha al fútbol árabe, no había participado con el conjunto galo. Su regreso, con Tchouaméni todavía tocado y con Camavinga, Rabiot, Zaïre-Emery y Fofana en el banquillo, fue una buena noticia para Deschamps, que comprobó cómo un jugador clave en el pasado rozaba el nivel de los viejos tiempos.

Francia, ante una selección menor como Luxemburgo pero en pleno crecimiento -Gerson es un gran jugador-, se hizo dueño y señor del partido desde el pitido inicial. Avisó pronto, a los diez minutos, con un lanzamiento de Griezmann que se estrelló en el palo. El mismo Griezmann, poco después, conectó con Mbappé en una pared que acabó con una volea del futuro jugador del Real Madrid que despejó a córner Moris.

El asedio era total y Luxemburgo llegó con vida casi hasta el descanso. Entonces, en el minuto 40, a Mbappé le apeteció desbordar a Carlson por la banda izquierda. Con un regate eléctrico, quebró a su rival, llegó hasta la línea de fondo y mandó un centro templadito a Kolo Mouani, que cabeceó a la red el primer tanto del partido.

En el descanso, Deschamps dio paso a Saliba y a Clauss, que sentaron en el banquillo a Upamecano y Theo Hernández. Y fue precisamente Clauss quien se encargó de firmar el 2-0 con un misil tierra-aire desde fuera del área. La jugada, como no, la iniciaron Griezmann y Mbappé, que lanzaron a su compañero con una asistencia del segundo que acabó con un trallazo inapelable del jugador del Olympique Marsella.

Pero Mbappé quería más. No le bastaban dos pases de gol. Ha recuperado toda su voracidad y quería su premio. Lo buscó durante todo el partido y lo encontró a falta de cinco minutos para el final, cuando culminó una internada de Barcola con un remate desde el punto de penalti. Fue un gol de ‘9’, como el que a veces necesita el Real Madrid. Puede ser una opción para Ancelotti si quiere mantener a Vinícius en su demarcación habitual.

Fue la guinda a un gran partido de Mbappé. Junto a Griezmann, que gobernó el duelo con un tempo único, fue el mejor. Francia dejó muy buenas sensaciones y los aficionados del Real Madrid ya se frotan las manos con su nuevo fichaje: las apariciones de Mbappé ante Luxemburgo marcan el camino hacia su mejor versión, la que quieren en el Bernabéu. Va por el buen camino. Ya sonríe mientras piensa en el presente y en el futuro.

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